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Pluses Blue: sostenibilidad

No hace mucho que mi hijo jugaba a un juego de estrategia en el que su evoluion dependía de que los personajes que pululaban por el escenario recogieran madera, piedra, oro, alimentos, en definitva: riqueza que más tarde invertía en mejores viviendas, relaciones comerciales, avances tecnológicos...

A mí hijo le gustaba aquel juego, y a mí me parecía educativo en el modo en que le hacía interesarse el aprovechamiento de los recursos; se podría quedar "adosado" al ordenador horas si no se produjera el desenlace inevitable: los recursos se agotaban y abocaba al jugador a una situación de declive sinposibilidad de solución.

En cierta ocasión me preguntó el porqué de aquel final, no tendría mi hijo más de diez años, y le respondí que el juego presentaba un mundo no sostenible: los leñadores no plantaban nuevos árboles y los mineros no reciclaban los materiales. Lo que no le dije es que el programador, con la directriz pedagógica de no eternizar el juego solucionaba el juego de este modo para que mi hijo no pasara demasiado tiempo en la misma partida.

Este ejemplo me encaja perfectamente con el concepto de sostenibilidad: todo es finito.

Ahora demos un paso más, apliquemos esta lección infantil al entorno de los negocios: hoy en día, donde la sostenibilidad está a flor de piel en la sensibilidad de empresarios, proveedores y clientes, estos que testean la sostenibilidad de las empresas cuyos productos o servicios consumen como un valor añadido que les hace fieles a la marca, por la sencilla razón de que esa preocupación por una relación comercial respetuosa y sostenible son garantía de una cultura empresarial seria, fiable y comprometida con el medio ambiente.

Demos, ahora, otro enfoque más al concepto de sostenibilidad: el cliente no es finito, ya que su tolerancia a las malas praxis o a los servicios deficientes es poca o nula. De nuevo aparece el concepto del Blu: fidelización. 

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